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lunes, 9 de julio de 2007

Un actor del pueblo: Entrevista con Ernesto Gómez Cruz -TERCERA Y ULTIMA PARTE-

Un actor… político
A Ernesto Gómez Cruz siempre lo ha movido un sentido de la justicia, ya sea en el mundo sindical de los actores o en él espectro nacional. Siempre se ha declarado a favor de los más amolados y aunque no tiene ya no es tan joven como para luchar con “una guerrilla, pero la mente está dispuesta a luchar".
Abiertamente perredista, “lo seguiré siendo hasta que no me desencante, o más que perredista soy obradorista, porque siento que el puede ser la clave para que la situación cambie, y que el campo y los sectores más castigados sean favorecidos”

“Pero nos hicieron trampa, le robaron la elección a don Andrés, el actual gobierno, se implantó a la fuerza, no vemos esa posibilidad.” Aclaró que el gobierno debería dedicarse a alfabetizar al pueblo y darle mayor prioridad a programas culturales, en lugar de andar persiguiendo narcos.

Indicó que el problema más grande en México es la falta de cultura y el analfabetismo: “por las condiciones en las que la gente vive, no tiene tiempo ni ganas de cultivarse; el pueblo esta más preocupado por sobrevivir, buscar trabajo y comer”.

Aunque él mismo no se considera un excelente lector “pero por lo menos cargo unos cuantos libros para leer en ratos libres en mi camerino, poesía por si me siento romántico, los filósofos griegos, lo que nunca debe faltarnos Ernesto Guevara, también conocido como el Che, y pues siempre el estatuto de mi sindicato, por las broncas que tengo con la ANDA para no pecar de ingenuo”
¿Y que ha pasado con el sindicato?

Los problemas que Don Ernesto ha tenido con la Asociación Nacional de Actores han sido fuertes, poseía el cargo de presidente de Honor y Justicia y, junto con Evangelina Elizondo presidenta de la Comisión de Fiscalización y Vigilancia, denunció la mala administración del dinero por parte de los dirigentes del sindicato: “empezaron a salir gastos que no debían. Evangelina lo señaló en asamblea. Ni ella ni yo hablamos de robo, pero sí de mala gestión”

Tras indagar en las finanzas de la ANDA fue acusado de disolución sindical y negado de todos sus derechos en la asociación y fue removido de su cargo.

Recientemente recuperó sus derechos y a pesar de no haber sido restituido como presidente de Honor y Justicia indicó, con un gesto de cansancio y tras un suspiro, que ha ganado “de todas, todas. Aunque mi lucha no ha sido únicamente con el sindicato, sino con las autoridades laborales que apoyan a los sindicatos y a la corrupción”.

De pronto, el sonido de la orquesta que comienza con el Mambo #8 es también la señal de la tercera llamada y el fin de la entrevista, ha llegado el momento de terminarse de cambiar y ponerse el micrófono para salir a escena “a ganarse la papa”.

domingo, 8 de julio de 2007

Un actor del pueblo: Entrevista con Ernesto Gómez Cruz -SEGUNDA PARTE-

Fue de regreso en su natal Veracruz que conoció lo que era el teatro, y es en ese momento que entiende su vocación. Debutó en la obra Las Cosas Simples de Héctor Mendoza: “Decidí entonces que debía venir a la ciudad de México a conseguir una oportunidad, aproveché una obra que compitió en un programa de teatro foráneo. Veracruz tuvo la fortuna de concursar con la obra Cada Noche Muere Julieta de Federico Schroeder Inclán, y utilicé la ocasión para solicitar una beca, porque yo vine aquí sin un centavo, con una mano delante y otra atrás”.

No fue fácil, habiendo superado la mayoría de edad y sin educación secundaria, la posibilidad se veía remota. Pero, la insistencia del joven de 20 años logró que el INBA tomara en cuenta su trabajo: “me dieron media beca y cabida en un habituario detrás del Palacio de Bellas Artes”, ahí vivió 3 años.

Pasado el primer año de su estancia en México, su mujer decide dejar Veracruz, con todo y niño, para buscar al actor: “se la jugó, no le gustó seguir a expensas de la familia, lo maravilloso fue que no venía a reclamar nada –alivio- sino a buscar mi ayuda, y resultó un gran apoyo para que yo siguiera estudiando”.

“Una carrera en las artes es muy difícil cuando no se tienen los medios económicos para poder pagar una escuela, es muy difícil cuando no tienes la preparación escolar adecuada, es muy difícil cuando estás solo y no te apoya nadie. Por eso me siento muy orgulloso de mi trayectoria”.

El esfuerzo y la dedicación han sido parte importante para la realización de sus logros “pero también mi trato y el respeto que yo les guardo a los compañeros y amistades que he conocido en el camino y que me han echado la mano de alguna forma: un consejo, una recomendación, una invitación para una obra de teatro o para una película”.

Y es gracias a un amigo, Sergio Jiménez, que consiguió su debut cinematográfico en la película que cambió su vida: Los Caifanes. “Fue algo raro, cuando veía en la pantalla a los grandes actores como Javier Solís, Jorge Negrete, Pedro Infante, Arturo de Córdoba, nunca, ¡nunca! me imaginé que yo pudiera estar en la pantalla también, yo vine a estudiar teatro, pero en mis cuarenta y tantos años como actor si he estado en 10 obras es mucho”.

Sus interpretaciones le han valido siete premios Ariel y la participación en más de 150 films “y gracias a Dios hasta la fecha me siguen llamando a participar en películas”.

Aunque sus compañeros de Aventurera le dicen maestro, Gómez Cruz no se ve dando clases en algún futuro cercano “primero porque me he alejado mucho del teatro y segundo porque quiero seguir siendo actor me creo aún con las capacidades completas”.

Como cuando era pequeño a Ernesto Gómez Cruz le gusta imaginar y ve al Blanquita como una carpa “como aquellas de donde surgieron los grandes actores, Cantinflas, Manuel Medel, Borolas, El mantequilla... a mí me hubiera gustado ser carpero.”

El actor comentó que siente tristeza al ver que los centros nocturnos y de variedad están casi aniquilados “Por desgracia este teatro está cerrado casi siempre porque ya no hay una variedad que lo pueda llenar, a excepción de la obra que se está presentando en estos momentos, que no es del todo teatro, sino un show cómico-musical. Parece que entre los jóvenes están de moda los bares, los table dance y las discos donde a la gente le da por estarse sacudiendo -lo ejemplificó muy bien bailando- no se que tengan. Por suerte Aventurera se ha mantenido por 10 años con público de sobra a excepción de cuando llueve –comentó volteando a ver si sus calcetines ya estaban secos- porque la gente prefiere quedarse en su casa”

De la generación de actores que están destinados a continuar la tradición del cine y el teatro, el primer actor expresó con gran gusto conocer a gente muy inteligente, muy talentosa, que se ha abierto el paso a base de mucho esfuerzo. Pero criticó al gobierno por no dar apoyo a la cultura “no sé qué piensa esa gente, todo lo que sea popular lo tienen sometido, pero actores con talento hay de sobra. El teatro y el cine son nuestra imagen y están olvidados por el gobierno. Pero aún así los jóvenes se dan idea para poder participar en algunos proyectos”.

Así mismo, se quejó de las grandes televisoras por ser fabricas de galanes o estrellitas que no han dado resultados, con enojo señalo que la misión de “las horrorosas telenovelas es idiotizar al público”

CONTINUARA...

viernes, 6 de julio de 2007

Un actor del pueblo: Entrevista con Ernesto Gómez Cruz -PRIMERA PARTE-

A sus 74 años de edad, el primer actor Ernesto Gómez Cruz se prepara para interpretar al comandante Treviño en la obra Aventurera. En su pequeño camerino en la planta baja del Teatro Blanquita tiene los cambios de ropa que usará en el show. En este día en particular el agua lo “agarró a la entrada del teatro -se quita los calcetines mojados y los cuelga en un clavito a lado de un calentador- son los altibajos de vivir al día, esto de venir en taxi, cuando me bajé me mojé todito”.

Al contrario de lo que la gente pensaría, con más de 40 años de trayectoria el primer actor nunca ha tenido una posición económica privilegiada. “En mi departamentito sólo tengo lo necesario, y es el mismo donde he vivido siempre, gracias a Dios tengo las fuerzas y las ganas para seguir trabajando, porque de eso vivo y cuando no trabajo –con una risa burlona- pues me mantiene la tarjeta de crédito”.

Oriundo del estado de Veracruz, Gómez Cruz pasó su infancia en una casita a las afueras del puerto jarocho donde vivió al lado de sus padres de manera muy humilde. Pero, a pesar de ello gozo de una infancia normal: “yo me divertía mucho con la palomilla, jugábamos como todos los niños, imaginando cosas. Y mientras nosotros jugábamos, los adultos platicaban de los problemas cotidianos de aquel entonces”.

Se entretenía con la lucha libre, “era yo muy aficionado, cuando estaban luchadores como El C abernario Galindo, La Tonina Jackson, pero la época en que la lucha era un gran deporte dio al traste, ahora ya es pura mercadotecnia”

Al recordar su tiempo en la primaria, el actor un poco apenado confesó que fue un mal estudiante: “la primaria la pasé de panzazo, repetí tercero, cuarto y quito año. No me gustaba estudiar, mi mente estaba en otro lado. Yo creo el sexto año lo libré porque el maestro se condolió de mi madre al verla cómo sufría porque su hijo era un burro”.

Con lágrimas en los ojos y la voz un poco cortada, admitió que no le gusta recordar lo que él llama: “días de golfería, una etapa en la que se sueña con muchas cosas. Yo quería hacer algo pero no sabía que. Fui ayudante de una gran cantidad de oficios: albañil, mecánico, repartidor, vendí gallina tasajeada en las colonias, palomitas y refrescos en los cines de mi tierra, pero siempre con la cabeza en otro lado, viajaba mucho mentalmente, quería ser locutor, cantante, hacia parodias, actuaciones, según yo me inspiraba haciendo canciones, pero a estas alturas ya hasta los borradores perdí”.

Hizo una breve pausa y bajo la mirada, con nostalgia y un poco de coraje en su voz, lamentó que en esos momentos de búsqueda, por los que pasan todos los chamacos, no contó con la orientación de sus padres: “yo me hice así, al aventón o a la aventura, mis padres estaban más preocupados en llevar el pipirín a la casa, y que no nos faltara nada ni a mí, ni a mi hermana”.

Como cantante compitió en programas de aficionados que organizaba la radio local. Impulsado por el apoyo de vecinos que halagaban su buena voz, a los 16 años decide perseguir una oportunidad en las grandes radiodifusoras: “escapaba de casa, juntaba mis domingos y cuando consideraba que era suficiente venía a la capital”.

Durante esos momentos en los que luchaba por alcanzar ese sueño, se casa por primera vez, y un par de años más tarde se estrena como papá: “recuerdo que el mismo domingo que fui a sacar mi bola del servicio militar, me tocó cargar a mi bebé. Lo vi nacer, y no estaba preparado para algo así, nunca me hubiera imaginado como nacían las criaturas – con una expresión de sorpresa como si estuviese viviéndolo de nuevo - ¡y de repente verlo!, pues… fue una experiencia muy grata, aunque estaba todo confundido, sin duda logró que quisiera más a mi chamaco”.




Pero la gran oportunidad en las grandes radiodifusoras nunca llegó: “por ahí encontré una oportunidad en una carpita destartalada, donde canté un par de veces como aficionado, pero en una ocasión se me olvidó la letra y ¡va pa’ fuera!. Así es que no, como cantante no lo he logrado… aún”.


CONTINUARA...